Buenos recorridos cósmicos ¿Que pasaría si se pudiera experimentar los recuerdos de las cosas pasadas, claro en caso de que realmente existan? Está es la trama general de una de las más sorprendentes historias. Jack London (el mismo de Colmillo Blanco y el hombre antes de Adán) escribe dicha novela.
En la cual me encamine el este laberinto estelar por recomendación de un gran y querido amigo. A quien aprovecho para enviar un abrazo afectuoso lleno de admiración. Xavierus mi respeto y cariño.
Darrell Standing, un agromensor que ha caído en desgracias es torturado y en medio de la tortura es capaz de recordar las cosas anteriores. Llevándonos de un sitio a otro en diversas fechas históricas. De relevancia o no. Que inunda de credibilidad su relato. Y con el cual, personalmente me sentí muy conectado.
Las cosas pasadas transcurren ante el y narra cada uno de los pasajes con una maestría, sencillez y profundidad. Historias humanas, en diferentes contextos pero con el protagonista siendo el mismo pero diferente. Dónde nada está fuera de lugar. A veces breves a veces largas las vidas son colecciones de imágenes que se describe y se pueden observar en las páginas del libro. Así estamos en la piel de Standing y a su vez en cada una de las vidas que el recuerda. Migrantes, marinos, salvajes, son algunos de los recuerdos de tan desventurado personaje.
Sin vueltas mágicas y con un hilo conductor muy claro. Y que establece una lógica absoluta. AMe ha llevado a cuestionar la causa de algunos miedos y aficiones específicas como la del amor que tiene esa ambivalencia en mi caso. Al final de cuentas ¿Quien teme en esta vida si sabe que hay otra esperándolo?
Hasta próximos reencarnados ciclos.


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