Cómo llegué a la lectura, como me inicie como lector activo, pues todo empezó en la preparatoria donde me dieron una de las lecciones mas importante de mi vida
Debía leer el zarco. De Ignacio Manuel Altamirano. Una de las novelas más importantes en la literatura costumbrista mexicana y la cual a resistido mis esfuerzos en más de una ocasión.
El zarco, un hombre fascineroso al que nadie quería y que estaba despechado de la vida realizaba toda clase de fechorias... O al menos eso conteste en mi examen oral de literatura, lo que llevó a la maestra a reprobar mi desempeño. — "no lo leyó" — dijo y no me quedo remedio más que aceptarlo. Con calma sin molestia, sin gritos ni sanciones. Me puso un "cero".
Sin embargo, la siguiente lectura debía ser "Yerma" y "La crónica de una muerte anunciada" leí ambos y al presentar el examen la maestra preguntó ¿Que examen le aplicó? Le respondí que ella eligiera sin petulancia, había leído ambos. Me aplicó los dos exámenes y la pregunta siguiente a terminar la prueba me sorprendió. ¿Por qué no leyó el zarco? Yo respondí que me había aburrido y que no me había gustado.
Tras reflexionar, me dió la más alta calificación en el examen y me puso una nota Intermedia como recuperación de la prueba anterior. Así descubrí que la literatura es un proceso de prueba, de gusto y que no se debe obligar ni mucho menos castigar con ella.
A la maestra Esther no le he podido agradecer esa lección tan valiosa sobre las letras. Si la ves, si la conociste o si sabes quién es dale las gracias de mi parte. Cambio mi vida.








