Buenos recorridos cósmicos, mis correrías en búsqueda de nuevas historias de miedo y terror me han llevado a experimentar con diferentes producciones y en algunos casos he sido gratamente sorprendido. Pero en otras termina quedando a deber. Es el caso de la película de esta nota.
Flesh of the void. De 2017. A cargo del austriaco James Florian Quinn.
La película es una rara mezcla de imágenes perturbadoras que pueden incomodar y ser innovadoras de principio Pero que se va perdiendo el efecto conforme avanza el film. Complicado, lento que genera incomodidad y ansiedad más por la forma de presentar las imágenes que por su contenido. Que después de diez minutos se vuelve repetitivo. Con una estética violenta y agresiva visualmente no es fácil seguirla y carece de un hilo asociativo que permita formar una idea congruente. Si bien parece que busca imitar u homenajear otras cintas como Lucifer's Rising de Kenneth Angel en 1972. Que si bien es confusa y compleja tiene un simbolismo específico. Mientras que Quinn, en mi opinión, antepone su propio ideario que es poco probable que conecte con espectadores.
La carne del vacío. Es un film confuso, complicado y no por falta de simbolismo sino por exceso de normalización. Una obra que yo evadiria. Pero, como le diría a uno de mis detractores, puedo estar equivocado.
Hasta próximos ciclos vacuos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario